Tengo una amiga, pesada, agobiante, insistente, aunque siempre es no bienvenida, ella insiste, ella quiere borrar mi sonrisa y nublar mis días.
Y me pregunto de donde viene esa amiga secreta que se oculta tras mi sonrisa?
Que se esconde y camufla tras de mi, o simplemente se mete en mi mochila
haciendo que mis pasos sean torpes y sin rumbo.
Esa amiga susurra cosas terribles a mi corazón, pero yo insisto en no escucharla y es entonces cuando, se me cruza en el camino, me da la cara, obstaculizando mi camino, haciéndome que divague y pierda el camino, borrando cualquier rastro, apagando las lamparas del camino; entre tanto voy dando tumbos, golpes y caídas, contra frios muros de hormigón.
Algunos días creo ver un camino, percibo una tenue luz y una mano amiga me toma de su mano y cuando yo emocionada y esperanzada sonrío y levanto mi mirada para ver con horror, que no hay nadie, que fue una ensoñación o solo soy victima de una febril fantasía.
Te invito a marcharte, a dejarme vivir sin su pesado rastro, puedes desaparecer con todos esos tortuosos recuerdos hasta que olvide hasta tu nombres, porque tienes varios disfraces y nombres pero no dejas de ser quien eres: la tristeza.