Me siento cansada, sin rumbo, desorientada, no conozco mi camino, me he quedado en paralizada, no veo la salida, y aunque vea alguna no estoy segura que distinguirla.
Tengo miedo, tengo pavor de salir de esta burbuja que me asfixia como en una cárcel, pero la conozco y temo salir, no poder regresar a este limbo que me llena de angustia, me alimenta cuál cerdo para en navidad devorarme.
Me gustaría quedarme quieta, petrificada sin ver nada más; nada más estar inerte y al mirarme sería como un subsidio, ahorcarme o congelarme? destrozarme? acabar conmigo sin mirar atrás; seguro que será mejor que mi pequeño y actual infierno, sería mejor que la nada, la aterradora y comprensiva nada, esa nada que te estrangula, que te mata tan lentamente, que aprieta tu cuello y apuñala tu corazón tan lentamente que apenas lo percibes.
No hay razones para dejar de vivir pero tampoco para seguir,
no hay porqué ni para qué, estoy en suspenso eterno que me invalida y atrapa mi alma y mi cuerpo que más bien parece vegetar que vivir.
Y al punto de expirar, es cuando convulsiono y decido dejar todo atrás y empezar una nueva vida que me devuelva mi vida suspiro a suspiro.
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